George Orwell, el coraje de la verdad

«Hablar de libertad no tiene sentido que a condición de que consista en la libertad de decir a la gente lo que no tiene ganas de escuchar»

Eric Arthur Blair, conocido con el seudónimo de George Orwell (Motihari, India, 1903 – Londres, 1950) fue un hombre molesto para todo el mundo, me refiero al arco político e ideológico, que luchaba y escribía guiado por la búsqueda de la justicia, la fraternidad, la decencia, la verdad, la dignidad humana, siempre dispuesto a mostrar fiel fidelidad a la realidad desnuda y brutal, arrojando verdades desagradables sobre el mundo, como quien arroja un jarro de agua fría en pleno rostro; un parresiasta ejemplar. Conocido, de manera especial, por su Rebelión en la granja y 1984, algunas de cuyas expresiones han cobrado presencia y amplia popularidad: gran hermano, neolengua, doble lenguaje, gran hermano, y sirviendo su propio nombre como adjetivo para expresar situaciones distópicas, catalogadas como orwellianas.

Ahora Bauplan publica un par de cuadernos, en su Seriecero, cuya autoría es del autor de Homenaje a Cataluña. La historia se detuvo en 1936. Recuerdos y aprendizajes de la guerra de España y Fascismo y democracia.

El primero de ellos, que toma el título de la frase que Orwell dijese a Arthur Koestler, recoge cinco ensayos: Prefacio del autor a la edición ucraniana de Rebelión en la granja (1947), La verdad sobre la guerra de España (1937), Por qué me uno a la ILP (1938), Notas sobre las milicias españolas (1937) y A vueltas con la guerra de España (1942 / 1943).

Se lee en una Nota autobiográfica, fechada el 17 de abril de 1940): «Me he casado en el verano de 1936. A finales de ese mismo año, he tomado el camino de España para participar en la guerra civil, y mi mujer me ha seguido poco después. Combatí durante cuatro meses en el frente de Aragón en las filas de las milicias del POUM y he sido herido de gravedad…», al final, tras ser hospitalizado, hubo de salir por piernas al pesar una orden de búsqueda sobre su persona; ciertamente su experiencia en el frente y en un permiso, en que fue testigo de los acontecimientos de mayo de 1937 en Barcelona, le supusieron un cambio en su visión política y en su valoración del socialismo, del que vivió varios pasos / casos. Precisamente si hubo de escapar, no es baladí señalar que quienes le perseguían eran aquellos que tildaban a los poumistas como trotsko-franquistas o similares, lo que resulta realmente significativo de cara al giro, desencantado, de Orwell tras la experiencia bélica, ya que le supuso un aprendizaje y una serie de lecciones acerca de la izquierda, de los enfrentamientos y manipulaciones en su seno, de la guerra, reafirmándole en su lucha por la libertad.

Si en uno de sus textos deja claramente expuesta su posición: «la verdad fundamental de la guerra es bastante simple: la burguesía española vio la oportunidad de aplastar al movimiento obrero y la aprovechó, con la ayuda de los nazis y de las fuerzas reaccionarias de todo el mundo», lo que le hace recaer la responsabilidad de la derrota en la guerra, a la desigualdad en lo que hace a armas entre ambos bandos, y la desunión en las filas que defendían la atacada República, subrayando la responsabilidad mayor en esto último del estalinismo, que trasladaba a la contienda hispana las luchas internas dentro del país de los soviets.

Los textos reunidos van componiendo un cuadro de diferentes aspectos de lo vivido en la experiencia de Pirineos abajo, algunos casi escritos al calor del combate, otros con la perspectiva que da el paso del tiempo. Una de las lecciones mayores, si no la mayor, fue el uso al por mayor de la mentira, tanto en lo que hace al desarrollo de la contienda, dándose casos en que se afirmaba grandes victorias cuando de hecho no habían sido sino derrotas o al ignorar enfrentamientos al ignorar los medios de comunicación algunas batallas en las que el propio escritor había participado. Igualmente había lugar para conversión en héroes de seres nada heroicos, y en traidores a seres dignos y coherentes para consumo o animación de los creyentes o seguidores. Todos estos comportamientos dejan ver el inmenso poder del lenguaje a la hora de guiar a la gente en fila, fomentando el espíritu gregario, guiándoles a donde le conviene al poder; pone el acento Orwell en que el uso del lenguaje es un arma que mata, la libertad, tanto como las balas. De todo ello daría cuenta en las novelas, distópicas, antes nombradas. Y el escritor muestra, en primera persona, su honda preocupación al constatar que «el concepto mismo de verdad objetiva está desapareciendo del mundo», y extiende su preocupación a la historia, al ser escrita ésta recurriendo a unas fuentes determinadas lo que hace que lo narrado responda a unos intereses que nada tienen que ver con la realidad de los hechos sino con unos intereses ideológicos, con el fin de animar o desanimar, y no se priva de poner ejemplos no solamente de la actualidad vivida sino mirando atrás en lo referente a relatos históricos, por ejemplo los relacionados con la esclavitud.

Algunas reflexiones asoman sobre la clase obrera, señalando que contra Franco ésta era el enemigo más fiable del futuro caudillo, subrayando que si la clase obrera había acabado derrotada, por ejemplo en el caso de la revolución rusa, es debido a la falta de solidaridad de otros obreros de otros países, amén de la usurpación del poder por el omnipotente partido -que en gran parte también se daba en el caso de la guerra en curso, ante la no intervención de países vecinos; no quedan bien parados los intelectuales que tras clamar sus consignas, acababan cayendo el el desánimo, al menos un gran parte de ellos. Elogia la dignidad y decencia de no pocos luchadores, acosados por el hambre, la falta de tabaco…y narra escenas vividas en el hospital de Lérida y los manejos de las policías secretas para sacarse de en medio a seres molestos…muchos de ellos presentes en las brigadas internacionales que luchaban contra el fascismo, que representaban «la flor y nata de la clase obrera europea, acosada por la policía de todos los países, los individuos que llenaron las fosas comunes de los campos de batalla españoles y que ahora se pudren por millones en campos de trabajos forzados»…El repaso concluye con unos versos que escribió cuando la guerra estaba visiblemente perdida.

El segundo libro, de explícito título, reúne siete textos: el primer de ellos, Fascismo y democracia, es el mismo que da título al volumen, al que le siguen: Reseña del Mein Kampf, de Adolf Hitler, Wells, Hitler y el Estado mundial, La condenación de la literatura, Los escritores y el Leviatán, Libertad en el parque y ¿Qué es el fascismo?. Los textos fueron escritos en los años cuarenta, casi todos en los años de la segunda guerra mundial.

No le duelen prendas al escritor para destacar algunas virtudes de las democracias liberales en la medida en que cuando hablas de política con tus amigos, no tienes el oido de la Gestapo, ni de la GPU, pegado a la cerradura; con respecto a la segunda, indica cómo los partidos comunistas de todos los países se convirtieron en propagandistas de la política de la URSS, llegando a justificar lo injustificable: las purgas y los procesos-trampa puestos en sangrienta marcha. Con respecto al escritor H.G.Wells, y sus obras, vierte una visión negativa debido a la visión un tanto ingenua y escorada del británico, que presentaba un mundo ya casi desaparecido, el del XIX, sin tener en cuenta los avances tecnológicos y científicos que asomaban, si bien frente a cualquier asomo de romanticismo ofrecía una mirada netamente cientista, pero desfasada.

Alza la voz en defensa de la rebelión, de la libertad de decir, y desmonta algunas críticas que pretenden limitar tales tendencias y derechos, o acallar críticas, en algunos casos con la tramposa coletilla: de dar armas al enemigo; no cabe duda de que Orwell se posicionaba sin ambages en aquello de la verdad es verdad la diga Agamenón o su porquero. Al tiempo que muestra el rostro del Estado totalitario que impone el miedo a pensar o al menos a pensar con miedo y no digamos decir lo que se piensa. En el caso del ascenso del nazismo y otras corrientes autoritarias, critica la absoluta ceguera de la izquierda para tomar conciencia del peligro.

Se permite algunas derivas acerca de cómo la prosa prima en la mirada totalitaria como mayor enemigo que la poesía, aunque no sé…ya que podría preguntársele a a Óssip Mandelstam, Borís Pasternak, Marina Tsvétaieva, Anna Ajmátova, Vladimir Mayakovski…Ensalza la libertad de los escritores a hacerlo sin seguir consignas de comisario alguno, y señala cómo todo -ismo, trae el olor de propaganda; distinguiendo en el quehacer de los escritores al ciudadano y al escritor…que trae a la mente la distinción kantiana entre uso público y privado de la razón. Invita a no temer a adoptar el papel de hereje y reivindica el derecho, y el deber, a contradecirse, y en caso de que esto puediera acarrear serios problemas, lo más adecuado sería guardar silencio.

Denuncia la política policial con respecto a los conferenciantes de Hyde Park, guiada en la opinión pública que cuando no exige mano dura, se rige por doble vara de medir, sin obviar que el parque referido es una excepción dentro de las limitaciones de la libertad crecientes…dejando claro, no obstante, que los países liberales no todo el campo es orégano en lo que hace a la libertad.

Concluyendo, tras diferenciar entre diferentes tipos de fascistas (hiperbólico, declarado, invisible) presentando casos del mal uso abusivo del término fascista, que hace que tal palabra pierda su verdadero significado, y…recomienda que «todo lo que se puede hacer por el momento es usar la palabra con cierta cautela y no, como suele hacerse, degradarla a nivel de insulto». Una lucha permanente por dar valor a las palabras y a las argumentaciones, frente a las simplificaciones de las consignas altisonantes, que no ocultan más que puro vacío.

————————————————————————————–

Añado algunos artículos relacionados en el autor:

https://kaosenlared.net/el-poder-del-lenguaje-2/

https://archivo.kaosenlared.net/michel-onfray-lee-a-george-orwell/index.html


Fuente :

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

Partagez ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.