Contra la perversión del comunalismo

No a la instrumentalización y la perversión del comunalismo por parte de los movimientos ciudadanistas y la izquierda institucional

La ecología social y el comunalismo constituyen un proyecto político radicalmente opuesto al capitalismo y a cualquier forma de institución estatal. Se inscriben en una perspectiva de transformación social profunda, que pretende devolver a las poblaciones el poder sobre sus condiciones de vida, organizando la sociedad sobre la base de estructuras descentralizadas y autogestionadas, es decir, eco-comunidades confederadas. Al abordar estas relaciones de manera holística, es decir, sobre la base de su interdependencia mutua, la ecología social busca desentrañar las formas y los modelos de relaciones que dan sentido a una comunidad, ya sea natural o social» [1]. Sin embargo, a medida que se acercan las elecciones municipales de 2026, asistimos a una recuperación y una perversión creciente de estas ideas por parte de movimientos ciudadanistas y partidos de la izquierda institucional, que intentan explotar la dinámica comunalista con fines puramente electoralistas.

1. El comunalismo: una radicalidad desviada por el ciudadanismo

La ecología social, desarrollada por Murray Bookchin, se basa en la idea de que la crisis ecológica es indisociable de la crisis social. Aboga por una organización política basada en la descentralización, la democracia directa y la autogestión de las comunidades locales, en una dinámica de ruptura con el capitalismo y el Estado. El comunalismo es su traducción concreta: se trata de estructurar la vida política en torno a asambleas populares soberanas, capaces de federarse a nivel local (biorregiones, etc.) y confederarse a nivel supralocal (internacionalismo) para formar un contrapoder autónomo que sustituya progresivamente a las instituciones estatales y mercantiles.

Sin embargo, este ideal se ve hoy amenazado por la difusión del ciudadanismo, que pretende promover la implicación ciudadana sin cuestionar fundamentalmente las estructuras de poder existentes. El municipalismo, en sus formas contemporáneas, se limita a una democracia participativa cosmética, que busca humanizar las instituciones en lugar de destruirlas y sustituirlas. Contribuye a añadir confusión a la confusión y constituye así una desviación que neutraliza la radicalidad del comunalismo al vaciarlo de su sustancia subversiva.

2. «El ayuntamiento es TUYO»: un intento de recuperación electoralista

Un ejemplo flagrante de esta deriva es el proyecto «El ayuntamiento es TUYO». Presentado como una iniciativa destinada a fomentar la participación de los habitantes en la gestión de sus municipios, este movimiento está en realidad apoyado en la sombra por varios partidos de la izquierda institucional, como PEPS (Pour une Ecologie Populaire et Sociale), Ensemble !, la Union Communiste Libertaire (UCL) y el Nouveau Parti Anticapitaliste (NPA-A), etc. Estas organizaciones, aunque proclaman discursos revolucionarios o libertarios, siguen operando con una lógica electoralista de tipo socialdemócrata que no hace más que reforzar las instituciones que pretenden criticar.

La guía publicada por «La mairie est à VOUS» pretende proponer un modelo de gestión municipal participativo y democrático, pero se limita a ajustes superficiales dentro de las instituciones existentes. En lugar de favorecer el surgimiento de asambleas populares autónomas y estructuras de autogestión, fomenta la integración en el orden político dominante, transformando el comunalismo en una simple gestión local alternativa, pero siempre sometida a las normas estatales y electorales.

3. La France insoumise y su recuperación oportunista del comunalismo

Aún más emblemático de esta deriva es el caso de La France insoumise (LFI), que hoy se atreve a reivindicar el comunalismo en su «texto de orientación estratégica». Sin embargo, es difícil imaginar una contradicción mayor entre el ideal comunalista y la estrategia política de LFI. Este partido, que presenta candidatos a todas las elecciones, incluidas las presidenciales, se inscribe plenamente en la lógica institucional y estatista. Su reivindicación del comunalismo no puede ser más que un intento oportunista de atraer a una franja militante crítica con el Estado y los partidos tradicionales, sin dejar de ser fiel a una estrategia electoralista y centralizadora.

Al pretender defender el comunalismo mientras mantiene su arraigo en el sistema parlamentario y presidencial, LFI contribuye a una confusión perjudicial, dificultando la difusión de un proyecto comunalista auténticamente libertario y antiestatal.

4. Un peligro para el ideal comunalista: confusión y deslegitimación

Estos intentos de recuperación no son baladíes. Al vaciar de contenido revolucionario el ideal comunalista, corren el riesgo de convertirlo en una simple variante de la gestión municipal reformista, o incluso en una herramienta para renovar el crédito de las instituciones estatales y electorales a través de la gestión. ¿No es esto caer en la trampa de la participación, la moda del Nuevo Management Público, emanación directa de la OCDE nacida en 1980 con el fin de modernizar la administración pública? Este es el debate que se centra en las formas de cooperativas [2] —empresariales o de producción—, algunas de las cuales pretenden el estatus de empresas autogestionadas, igualmente competitivas y agresivas en el mercado. Así, al asociar el comunalismo con estrategias políticas oportunistas, estos movimientos corren el riesgo de desanimar a los militantes sinceros, dándoles la impresión de que esta idea no es más que otro eslogan vacío destinado a servir a intereses electorales.

Al ritmo que van las cosas, no sería de extrañar que la extrema derecha también se apropie de esta idea para desvirtuarla, como tan bien sabe hacer. Véase también la reciente apropiación de la causa feminista. [3]

La historia reciente está repleta de ejemplos de movimientos políticos que, tras ser vaciados de contenido por la recuperación institucional del Estado, acabaron desapareciendo o convirtiéndose en inofensivos para el orden establecido. Es fundamental que el comunalismo no corra la misma suerte.

5. Reafirmar un comunalismo auténtico y subversivo

Ante estos intentos de perversión, es necesario reafirmar los principios fundamentales del comunalismo:

  • Rechazo de toda participación en las instituciones estatales: el comunalismo no puede reducirse a una simple gestión municipal alternativa, debe inscribirse en una lógica de ruptura con el Estado y sus estructuras.
  • Construcción de un contrapoder descentralizado y autónomo: la transformación social no vendrá de las elecciones locales, sino de la organización de asambleas populares y cooperativas autogestionadas.
  • Desmitificación del discurso electoralista: es crucial denunciar la estrategia de los partidos que, bajo la apariencia del comunalismo, perpetúan en realidad un modelo institucional contrario a su esencia subversiva.
  • Desarrollo de una cultura política de autonomía: reforzar la formación, la transmisión de conocimientos y las prácticas autogestionarias para garantizar la perdurabilidad del proyecto comunalista al margen de cualquier tutela institucional.
  • Creación de un verdadero movimiento comunalista: es imperativo federar las iniciativas comunalistas en una red coherente, que rechace toda recuperación institucional y esté anclada en una dinámica coherente y creativa con un horizonte deseable y compartido.

El verdadero comunalismo solo puede ser un proyecto de emancipación radical, opuesto a toda forma de delegación de poder y a todo compromiso con las estructuras de dominación existentes. Solo la construcción paciente y decidida de un movimiento, con el horizonte de la salida del capitalismo, constituido por asambleas populares autónomas federadas entre sí, embriones de nuevas autoinstituciones en tensión con las del Estado, nos permitirá abrir una brecha hacia una sociedad verdaderamente igualitaria y ecológica. Nos corresponde, por tanto, preservar y defender este ideal frente a los intentos de recuperación que pretenden vaciarlo de su contenido y desviarlo hacia fines reformistas e institucionales.

Notas:

[1]: L’Écologie sociale. Penser la liberté au-delà de l’humain, trad. fr. Marin Schaffner, Marsella, Wildproject, 2020, p. 56

[2]: Cooperativas

[3]: Cómo la extrema derecha utiliza el feminismo para difundir mejor su discurso antiinmigración


Traducido por TerKo con la ayuda de una herramienta de traducción gratuita.


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