Grupos de compra solidaria: la confianza y la solidaridad como herramientas políticas

Pierre BESSE, campesino, por el grupo de compra solidaria «Le Goût des Autres«,

Resolver la cuestión ecológica en todas sus dimensiones – climática, química, genética, radioactiva, etc. – y al mismo tiempo poniendo las bases de una economía apaciguada, estabilizada y dedicada a las necesidades vitales de los hombres en un cuadro social suficientemente igualitario: aquí es el proyecto de la agroecología en su sentido más profundo.

Este proyecto es el de mi carrera de hortelano desde hace 35 años, en las orillas de Toulouse, en Francia. Al principio, hacía falta empezar por desarrollar técnicas eficientes de producción hortícola sin labranza y sin maquinas motorizada, así que encontrar un plan de organización del trabajo de producción para remunerar adecuadamente el trabajo. En ausencia casi total de referencias técnicas y de posibilidad de intercambio de experiencia, a lo largo de los primeros 15 años, los avances fueron lentos.

Hace 20 años, el encuentro con ciudadanos organizados dentro de una AMAP (Asociación para el Mantenimiento de la Agricultura Campesina) fue determinante. Se trata de una alianza establecida libremente después de un encuentro, con autonomía total de los individuos involucrados, sin restricción ni control burocrático. Se basa en un compromiso mutual, empezando por una demanda formulada por los consumidores hacia los productores: “Te necesitamos para comer bien y conservar la salud. Te pedimos producir nuestra comida sin químicos y respetando el entorno natural a nivel de tu finca y del planeta. Nos comprometimos por un año entero a comprar toda tu producción, a pagarla con antelación, al precio que tu necesitas para cubrir las cargas de producción y para remunerar tu trabajo. Aceptamos los riesgos de la producción, climáticos, sanitarios o otros, y en caso de accidente o de problema, estaremos allí para apoyarte. Nuestro deseo es que vivas bien, que sigas año tras año a alimentarnos, que al final de tu carrera un joven pueda reemplazarte, y que nuestros hijos, llegado el momento, todavía tengan la posibilidad de seguir esta vía”.

Desde este encuentro, los miembros de una cincuenta familias se reparten cada año la producción de toda la temporada. Pagan por adelantado y vienen cada semana a buscar su cesta de hortalizas. Esta alianza me dio un objetivo de producción claro, tanto en cantidad como en diversidad, y de forma inmediata estabilizo y aseguro el ingreso que obtenía de mi pequeña granja, hasta entonces muy escaso. Me ofreció las condiciones necesarias – la seguridad económica y el estímulo emocional – para llevar a cabo mi proyecto agronómico de acabar con la labranza y con el uso de máquinas.

Desde entonces, esta AMAP invitó otros productores, ecológicos y locales – pan, productos lácteos, carnes y pescados, frutas, vino, infusiones, cosméticos, etc. Son ahora unas 150 familias y treinta productores que dan vida a este grupo de compra solidaria, que tomó el nombre de una película francesa: le Goût des Autres (El sabor de los demás)i. El vínculo entre consumidores y productores quizás no es tan profundo como en su inicio, y los principios originales de las AMAP se aplican con una cierta flexibilidad, lo que hace temer a algunos que el espíritu de solidaridad se debilite con el tiempo. A pesar de estos temores, el grupo de compra sigue existiendo, y los productores coinciden en su importancia para el equilibrio de sus fincas. A lo largo de 20 años, las crisis, dificultades o imprevistos no han faltado (incendio, granizada, enfermedad contagiosa del ganado, desafío con las normas administrativas, etc.). El grupo no resolvió todos los problemas, pero varias veces fondos solidarios y ayuda en trabajo salvaron fincas.

En Francia, las primeras alianzas aparecieron a comienzos de los años 2000. Rápidamente, dieron vida a redes a nivel regionalii y nacionaliii, y en 2004 a una red mundialiv. Bajo nombres diferentes, como Teikei in Japón y CSA (Community Supported Agriculture) en el mundo anglosajón, este tipo de cooperación se practica de echo en todos los continentes. Se adapta a la diversidad de las culturas y de las condiciones socioeconómicas y produce en todas partes efectos similares. Libra los agricultores de las incertidumbres del mercado al por mayor, cuya inestabilidad obliga a veces a los productores a abandonar la certificación ecológica, por ejemplo. Abre un espacio de dialogo donde el productor halla por fin interlocutores agradecidos, y donde los consumidores toman conciencia, mucho mejor que con reportajes, películas o artículos, de la complejidad, dificultad, riesgos y restricciones del trabajo campesino.

Gracias a la influencia de las AMAP y a las posibilidades de las herramientas de comunicación informática, numerosos sistemas de intercambio directo aparecen y se desarrollan. No son, en la mayoría de los casos, construidos sobre la exigencia de compromiso y de solidaridad, pero siempre dan la oportunidad de encuentros y de relaciones humanas que son la levadura de la reconstrucción, de la reestructuración de la economía a partir del intercambio alimentario.

Hoy en día, los avances agronómicos sobre el abandono del trabajo de suelo, así que en agroforestería se notan en todos les continentes, en toda clase de condiciones climáticas y en situaciones socioeconómicas más diversas. Esos principios técnicos están al alcance de todos los actores de la producción agrícola, y se observa con que energía pueden ser alegados por las compañías multinacionales y la agricultura más industrial, más socialmente jerarquizada, más globalizada, en oposición a la agricultura campesina, familiar, artesanal, sostenida y apoyada por nuestras alianzas locales.

La economía moderna se esfuerza de purgar el intercambio económico de toda emoción, de toda implicación moral o política. Los valores filosóficos y morales que fundan nuestras alianzas – conocimiento mutuo, confianza, compromiso, autonomía, responsabilidad – son herramientas políticas fundamentales en la perspectiva de una reorganización, de una reconstrucción económica y social, basada en la producción agraria y el intercambio alimentario. Esta obra está abierta y accesible en todas partes, ahora, sin necesitar ninguna ruptura tecnológica ni reforma política previa. En ella, puede encontrarse gente de todos entornos sociales y culturales, de toda sensibilidad política. En primer lugar, esas herramientas no son eficaz sino localmente, pero son muy potentes. En segundo lugar, esos islotes de autonomía y de resiliencia así constituidos podrán actuar como núcleos de condensación para un cambio a gran escala.

Pierre Besse (*********@**ee.fr» target=»_blank» rel=»noopener»>dirección de correo electrónico)

Notas:

i Grupo de compra solidaria: Le goût des autres

ii El de Toulouse: AMAP Midi-Pyrénées

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